viernes, 18 de mayo de 2012

Manteniendo el tipo

Cuando el dolor llega tienes dos opciones: Doblegarte o Sobreponerte. Prefiero sobreponerme, sonreír aunque duela, apretar con fuerza sobre las heridas y esperar a que el tiempo me vuelva fuerte y haga desaparecer el dolor.
La espera es más agradable si entre risas que en mitad del llanto. No se trata de ser fuerte o débil: Se trata de la cantidad de ganas que tengas de vivir.

Egoismo

Para ti no existe nada más que tu ego. Sólo ves tu reflejo en cada retazo de luz que impacta contra tu alrededor. Me he partido el espinazo tratando de complacerte; en cambio tú mirabas para otro lado. Ves como la gente sufre y no parece importarte en absoluto y apartas las molestias como si se tratase del polvo que se acumula sobre tu ropa.
Aunque veas que la gente que te quiere se hunde, no tratarás de salvarlos por temor a que puedas hundirte sólo un poco en el fango, tratando de evitar que el sudor se derrame por tu perfecto rostro. Aunque el resto del mundo se retuerza de dolor, proseguirás tu camino a las estrellas caminando sobre los cuerpos de quienes lucharon por ti.

lunes, 16 de abril de 2012

Sangre y lágrimas

Sangre y lágrimas, siempre tan unidas a mi vida, por desgracia.
Las primeras surgen cuando se daña el cuerpo, las segundas cuando se rasga el alma.
Hubo un tiempo en el que mi vida no daba tumbos y todo era un mar en calma.
Ahora, cada vez que doblo la esquina siento el frío de sus miradas, como una hoja de acero que atraviesa mi mente y paraliza cada apéndice de mi cuerpo.
Hay quien asegura que todo pasa por algo, que la vida no es más que la consecuencia de acciones atropelladas en despropósitos que a veces acaban bien.
Otros, se aferran a la voluntad de uno o más seres todopoderosos que rigen las normas del destino y la naturaleza de nuestro mundo, que incluso lo que pensamos es controlado por ellos, lejos de existir el libre albedrío.
Para mí esto es una locura, una espiral caótica que gira en torno a mi universo, y mi único objetivo es trepar a su vórtice y demostrar que soy más fuerte que toda la bazofia que se me presenta.
Aparecieron ello, rompiendo cualquier esquema previamente desarrollado, los estudios de los grandes científicos de renombre, cualquier creencia religiosa, desbancando moralidades establecidas, provocando conflictos.
Se les apodó de muchas formas: "Psicoparásitos, malditos, esquizofrénicos".
Yo los llamo Coşmaruri.
Para mí son la pesadilla que cambió el rumbo del mundo.
Antes negaba lo sobrenatural, ahora formo parte del lado oscuro de la humanidad.
Fui la culpable de abrir la caja de Pandora, ahora no tengo más remedio que ponerle fin a este caos.
Soy Viorica Constantin, y lucharé hasta mis últimas lágrimas.

sábado, 7 de abril de 2012

Elemental


Respira, que el viento te otorga oxígeno.
Siente, que el fuego te asegura la pasión.
Llora, que el agua te arrebata las lágrimas.
Cae, que la tierra detendrá tu caída.

Por desgracia, por muy simple que parezca todo, no podemos ser un sólo elemento.
Somos la mezcla de todos y cada uno de ellos.
Somos el fuego en los momentos tórridos, en la rabia y en la ira; somos aire cuando creemos tener la suficiente confianza para demostrar al mundo que no tememos despeñarnos desde lo más alto; somos el agua cuando estamos tristes, cuando nos deshacemos en la maraña de melancolía; y somos la tierra cuando necesitamos un escudo que detenga los proyectiles que nos arrojan.
Elemental.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cegado por una luz


Éxtasis frenético. Estado de máxima felicidad.
Fotografías de momentos increíbles, código que sólo nosotros entendemos.
Recuerdos absurdos e incalculablemente valiosos.
Sería el escudo que frenase las llamas de la discordia si osaran tratar de herirles.
Miradas cómplices, abrazos eléctricos.
Gente que comparte su felicidad y carga mis lágrimas.
Consiguen que un lugar cualquiera se convierta en un santuario.
Con ellos no es necesario fingir, lo saben todo sobre mí porque lo han vivido a mi lado. Su reflejo fue el que me cegó. Cegado por una luz.

jueves, 23 de febrero de 2012

Algo diferente


Siento algo extraño, a pesar de ver la vida desde los mismos ojos, parece que el prisma con el que la enfoco ha cambiado.
Donde antes veía un vaso medio vacío ahora lo veo a rebosar, donde veía sombras ahora veo haces luminosos, cuando siento el viento en mi rostro no siento sus cortes, sino que es como una brisa que refuerza el aire que aviva mis pulmones.
Cuando todo se detiene yo comienzo la marcha.
Los atardeceres para mí se vuelven un descanso para aparcar a un lado los progresos y coger impulso.
Sigo sin entender porque aun siendo conocedor de todas mis debilidades, de saber que tan sólo un soplido podría derrumbarme sigo dando cabezazos masoquistas contra el destino.
Una vez me dijeron que se llamaba entereza al espíritu de lucha que arraiga con todos los obstáculos que nos crucemos.
Mañana quizá llore, pero hoy me invade la entereza.

jueves, 9 de febrero de 2012

Arma de doble filo


¿Erramos entre aciertos o acertamos entre errores?
Intentando abrazar la felicidad, nuestro ego, a veces nos llevamos todo por delante, como un huracán imperante y todo poderoso, que arrasa con su torbellino cualquier cosa que ose interponerse en su trayectoria.
Herimos, consciente o inconscientemente, al igual que nos hieren a nosotros.
Piensas que el mal que hiciste podría haber sido menor si tus pasos hubiesen estado más medidos, si quizá el huracán se hubiese retenido un poco más antes de soltarlo, esperando a que amainara.
Pero a veces ni tú mismo puedes aguantarte y tiras adelante con todas las consecuencias, aún sabiendo que seguramente estas serán más duras de lo que imaginabas, y a pesar de todo decides continuar hacia adelante.
Piensas que es posible que tengas tiempo para lamentarte, pero no sé siempre los lamentos enmiendan los daños.
Quejándonos del mal recibido nos olvidamos del veneno que escupimos.
No hay víctimas ni agresores, si no un campo de batalla donde creemos que todo vale para alcanzar la ansiada felicidad.